Los desafíos de la Web3, la siguiente fase de Internet: más igualdad y devolver el control a los usuarios

Por Camila Pacini
- 09/08/2022
8 minutos de lectura
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A través de la descentralización y el uso de blockchain, la próxima evolución de la red virtual promete quitarle el poder a los actuales “dueños” del ciberespacio.

En 2014 Gavin Wood, programador y cocreador de Ethereum, acuñó el término Web 3.0 para definir a la nueva fase de Internet que pretende quitarle el poder a las grandes empresas tecnológicas.

Rebautizada simplemente Web3 con el correr de los años, la próxima evolución de la “red de redes” tiene por delante un desafío monumental: devolverle el control de los contenidos a los usuarios a través de la descentralización y el uso de blockchain.

En diálogo con TN TecnoÚrsula O´Kuinghttons, Directora de Comunicación y Alianzas en la Fundación Web.3, afirmó que: “La Web3 representa la evolución de Internet, una red donde los usuarios tendrán mayor poder y podrán controlar sus propios datos”.

Para sus impulsores, la Web3 representa la siguiente fase de Internet y de la organización de la sociedad. Básicamente hace referencia al conjunto de aplicaciones y servicios construidos en una plataforma digital que no está basada en un tercero de confianza -una empresa, por ejemplo- y donde los usuarios son los verdaderos propietarios de los contenidos.

La situación actual de Internet

Actualmente Internet es propiedad de unas pocas empresas -Meta, Google, Microsoft y Amazon, por ejemplo-. La mayoría de los usuarios trabajan, estudian, se entretienen y comparten contenido en plataformas de gigantes tecnológicos.

La Web3 plantea que la solución es utilizar la tecnología descentralizada -blockchain- para quitar de la ecuación a estos “intermediarios”.

Las fases previas de la evolución de Internet

  • La Web1 es la Internet que vimos nacer a fines de los 80, desarrollarse en los 90 y explotar a principios de los años 2000.

A veces llamada Internet “para leer”, hace referencia a las páginas web estáticas en las que los usuarios podían ver, descargar información y no mucho más. En sus inicios, la www intentaba replicar a los medios de comunicación existentes. A través de protocolos de código abierto, la gente navegaba por versiones digitales de diarios, revistas, vidrieras virtuales de marcas que publicitaban sus productos o servicios.

  • Web2 es la Internet de “lectura/escritura” que empezamos a ver a partir de 2003 y 2004.

Algunos sitúan el inicio de esta fase unos años antes con la proliferación de los blogs y masificación de plataformas como Blogger. Lo cierto es que la Web 2.0, llamada de esa manera por entonces, marcó el inicio de las redes sociales. En 2004 nacieron Facebook y Flickr, en 2006 Twitter, y el resto es historia.

La web 2.0 abrió Internet a los usuarios. A partir de entonces, la gente comenzó a participar más activamente de la Red, a subir información, fotos, y empezaron a masificarse las interacciones en las redes sociales. Internet pasó de ser una “digitalización” de los medios existentes a convertirse en algo único, distinto, propio.

Esta fase también consolidó el dominio de unos pocos jugadores que cada año se fueron haciendo más poderosos y aumentando su dominio con plataformas cada vez más grandes. Alphabet (Google), Meta (ex Facebook), Microsoft, Amazon, Apple, Twitter son hoy quienes controlan Internet y lo que consumimos y compartimos en la Red.

Qué es la Web 3

La Web 3 ya ha comenzado y combina el espíritu descentralizado de la Web1 con los avances de la Web2 y la tecnología actual de blockchain.

Hoy nos encontramos en el inicio de la tercera fase de Internet, la Web3. “Aún estamos en una fase muy temprana, en crecimiento, en evolución”, aclaró O´Kuinghttons.

A diferencia de la fase anterior, en la que las plataformas y aplicaciones centralizadas son propiedad de las grandes empresas tecnológicas, las plataformas y aplicaciones de la Web 3.0 serán desarrolladas, poseídas y mantenidas por los usuarios.

“La realidad es que hoy en día tenemos básicamente un puñado de grandes corporaciones que deciden cómo funciona la actual Internet”, explicó la Directora de Comunicación y Alianzas en la Fundación Web.3.

O´Kuinghttons es clara al respecto: “Web3 es volver al modelo inicial, de apertura e inclusividad, donde el poder no está concentrado en las manos de unos pocos. Por ejemplo, si queremos innovar con nuevos modelos de negocios para la industria de los medios de comunicación, tenemos que dejar la dependencia de las grandes tecnológicas y buscar nuevas vías de financiación a través de finanzas descentralizadas, donde la comunidad de lectores sean a su vez inversores y a través de un sistema de gobernanza. Eso es Web3″.

En resumen, la Web3 es una forma descentralizada de Internet, en la que los usuarios vuelven a ser los propietarios del contenido y de las herramientas web. Actualmente, si alguna de las plataformas que usamos -Twitter, Facebook, Instagram, etc- decide cerrar, o expulsarnos de ellas, a menos que antes hayamos hecho un backup, no habrá manera de recuperar el contenido que hemos subido, ni los contactos que hemos conseguido, ni las conversaciones que hemos tenido. En la Web3 esto no va a suceder, pues toda la info estará consolidada y accesible a través de blockchain.

Los datos y contenidos serán propiedad de los usuarios, no de las plataformas, y estarán disponibles todo el tiempo y libres para usarse en cualquier aplicación.

Las ventajas y beneficios concretos de la Web3

  • En cuando a las ventajas que ofrecerá la próxima fase de Internet, Úrsula O´Kuinghttons afirma que: “La web 3.0 brindará a los usuarios más poder y autonomía que la Web 2.0. Básicamente, porque los usuarios tendrán la opción de formar parte de una nueva economía. Donde su tiempo y ‘expertise’ podrán tener un valor.

De ahí que todo lo que se construye en Web3 está pensado en empoderar al usuario y no dejar que el oligopolio de unas pocos empresas utilicen sus datos para ganar dinero con ellos.

  • Democratización: La Web3 no es controlada por uno o pocos miembros. Las grandes empresas ya no van a tener el control total sobre Internet. Como resultado, las aplicaciones descentralizadas no se van a poder censurar ni restringir de ninguna forma.
  • Más segura: La Web 3.0 utiliza tecnología blockchain. La tecnología de cadena de bloques permite almacenar datos de manera segura y transparente. Gracias a esto la información no es susceptible de ser hackeada.
  • Descentralizada: La tecnología blockchain, además, integra la descentralización. Esto permite a los usuarios dos cosas: por un lado, proteger sus datos y, por otro lado, establecer una interacción directa sin intermediarios.
  • Fiabilidad: Dará a los creadores y usuarios más libertad en general y les garantizará que siempre tengan control sobre sus datos online mediante la utilización de redes descentralizadas.
  • Personalización: También se podrá personalizar la experiencia de navegación del internauta porque este tipo de web podrá entender sus preferencias. Esto también permitirá navegar de forma más productiva”.

Limitaciones de la Web3

Hoy en día existen dos principales limitaciones para la implementación de la Web3.

La escalabilidad es la primera. Las transacciones son más lentas en la Web3 porque son descentralizadas. Los cambios de estado en la red, como un pago o la inscripción de algún dato, deben ser procesados y ratificados por la red.

Luego, la experiencia de usuario y la accesibilidad todavía están en una etapa inicial. Interactuar con aplicaciones Web3 puede requerir pasos adicionales, software especial, educación y formación. Por ahora, esto es un gran obstáculo para su implantación, tal vez el mayor.

Cuáles son los desafíos que enfrenta la Web3

El principal desafío que enfrenta la Web3 es la masificación y adopción general. Todavía estamos en sus inicios y son pocos quienes se animan a pronosticar el momento en el que la Web3 sea el estándar de la Red.

Úrsula O´Kuinghttons dice que: “De todas maneras, ya existe una gran comunidad mundial que participa de la descentralización. Tanto artistas, como creadores de contenidos comienzan a experimentar con más fuerza con NFT”. Y proyecta que: “En cinco años creo vamos a tener aplicaciones y plataformas Web3 seguras, usadas de manera casi masiva”.

En lugar de utilizar aplicaciones y plataformas gratuitas que recogen los datos de los usuarios -como en la fase actual de la Web2- los usuarios podrán participar en la creación, el funcionamiento y la gobernanza de los propios protocolos.

O´Kuinghttons lo advierte: “Todo esto funciona gracias a un sistema de gobernanza. Sin la gobernanza no podríamos tener una red tan descentralizada”.

En cuanto a la regulaciónO´Kuinghttons explicó que: “El tema todavía está muy en pañales. Las grandes organizaciones que trabajan con blockchain, deben trabajar junto a los reguladores locales, para que haya transparencia y colaboración. Hoy por hoy, el principal problema es la falta de educación en cuestiones del ecosistema cripto por parte de los reguladores”.

Las críticas a la Web3

La permanencia de los datos inscriptos en una cadena de bloques y la imposibilidad de borrarlos es una de las grandes críticas que se le hace a la Web3. El escritor y tecnólogo Robin Sloan, por ejemplo, cree que la capacidad de borrar cosas es una cualidad deseable de los servicios de Internet.

Por otra parte, algunos escépticos afirman que la Web3 no tiene sentido desde una perspectiva técnica. Esta corriente dice que las cadenas de bloques son significativamente más lentas y menos capaces que las bases de datos: las blockchains actuales no podrían ni siquiera empezar a manejar la cantidad de datos que Facebook o YouTube, por ejemplo, utilizan a diario.

Y para conseguir que los servicios y aplicaciones de la Web3 funcionen tan bien como los usuarios demandan, se deberían construir servicios centralizados sobre ellos, con lo que se anularía el propósito principal de la Web3.

Los defensores de la Web3 argumentan que todas estas críticas se basan en las tecnologías actuales, sin tener en cuenta lo que pueda ocurrir de acá a cinco o diez años.

La transición a la Web3

El proceso de transformación hacia una nueva Internet es lento. El paso de la Web1 a la Web2 fue una transición gigante que no ocurrió de un día para el otro sino que llevó muchos años.

Es lógico que el paso a la Web3 y su posterior consolidación lleve como mínimo una década. Hoy la Web3 está gateando y recién empezando a dar, de manera tímida, sus primeros pasos. Mientras, sus impulsores afirman que la transición hacia esta nueva etapa de Internet es inevitable.

Fuente: TNTecno

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Artículo escrito por: Camila Pacini

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