Polímatas: los nuevos profesionales polifacéticos que buscan las empresas

La era digital valora especialmente los perfiles brillantes en varias disciplinas a la vez







En una actualidad en la que términos como «posverdad» o «distopía» se abren camino en diversos sectores y foros, «polimatía» (aceptada por la RAE) pide paso. Cualquier persona con grandes conocimientos técnicos combinados con otros procedentes, por ejemplo, de las artes, las ciencias, los negocios, el deporte o las humanidades, se podrán considerar todo un polímata, en tiempos de formación continua, competitividad y globalización. Por este concepto, el llamado STEM («Science, Technology, Engineering and Mathematics») muta en STEAM al unirse la A de «Arts».

Esta tendencia ya merece encuentros informativos como el sucedido el lunes 4 de diciembre en la sede madrileña de Deusto Business School, institución que, junto a la compañía especializada en innovación 3M, presentaron el informe «Polimatía». En él se destaca cómo esta capacidad supone alcanzar la excelencia en dos o más áreas del conocimiento pertenecientes a expresiones diferentes del genio humano y se pregunta, por ejemplo, qué hubiese pasado si Aristóteles o Leonardo da Vinci hubiesen nacido en el siglo XXI, la era de la transformación digital. O, en el caso de españoles, talentos como José Echegaray, Gregorio Marañón o Santiago Ramón y Cajal quienes, aparte de su profesión, tenían grandes habilidades en disciplinas distintas a las que les hicieron mundialmente famosos.

En todo caso, los genios griego y florentino hubiesen tenido que acostumbrarse a un mundo en el que el cambio tecnológico y la competencia global requieren una especial flexibilidad para adaptarse al cambio… y ofrecer, además, soluciones creativas, imaginativas, que destaquen entre las demás (el propio informe recuerda la frase de Einstein «La lógica te llevará desde A hasta B. La imaginación te llevará a todas partes»). Talento individual que necesita integrarse en un trabajo en equipo con una especial inquietud para aprender. Nombres como Steve Jobs (Apple) o Elon Musk (Tesla) aparecen a la mínima cuando se habla de talento empresarial con dotes para interpretar la importancia del diseño, la tecnología, la ciencia o la sociología.

Aceleradores de innovación



Como subraya Francisco González-Bree, profesor de innovación de Deusto Business School y coautor del informe, «la innovación requiere ahondar en el llamado ‘efecto Medici’, que busca innovaciones en las intersecciones de sectores y disciplinas». En el estudio se recuerda, además, cómo esta idea tiene precedente en una concepción que ya anticipó Schumpeter en 1934 («La teoría del desarrollo económico»): «Innovar es generar nuevas combinaciones de los recursos e ideas existentes. Por este motivo, el talento emprendedor, tal y como lo entendía el célebre economista austriaco, podría emerger de manera especialmente intensa entre mentes acostumbradas a funcionar a caballo entre dos o más campos».

El mercado laboral, por lo tanto, ya empieza a valorar este tipo de perfil… los mejores ingenieros o programadores seguirán cotizando al alza, pero más aún si tienen capacidad para comprender las necesidades de la empresa y sus clientes en un escenario en el que no encaja tanto como antes la hiperespecialización… polímatas integrados en la cultura de empresa. Y con una inmensa plataforma de conocimiento como internet, con todo tipo de cursos e información (como los MOOC, cursos online masivos y abiertos) impartidos por profesores y expertos de primer nivel.



En opinion de Estrella Cabrero, responsable de Innovación de 3M Iberia, la innovación continua requiere de profesionales de este tipo para implementarla: «En 3M (la primera empresa a nivel mundial que publicó un estudio sobre la polimatía) llevamos varias décadas generando valor a través de la unión de distintas ramas de la ciencia y la tecnología para crear nuevos productos, servicios y procesos complejos destinados a dar solución a los grandes y pequeños problemas del mundo. Nuestros científicos se apoyan en 46 plataformas tecnológicas diferentes y buscan conexiones entre ellas para crear las soluciones más innovadoras».

Como destaca Cabrero, todos los perfiles se complementan para avanzar: «Los especialistas aportan las innovaciones más influyentes; los generalistas han generado nuevas ideas y patentes; y los polímatas han contribuido no solo generando innovación, sino también aplicando estas invenciones a diferentes áreas de la organización, integrándolas con diferentes tecnologías». Cuestionar la realidad, imaginar nuevas vías, tener inquietud por no parar de aprender, relacionar los conocimientos adquiridos entre si… esta combinación cohesiona la base de cualquier profesional polímata que se precie, una capacidad cada vez más demandada por la inquieta sociedad del siglo XXI.

Las ventajas de los polímatas



1. Son generadores de «semillas» de innovación dentro de grupos de trabajo.

2. Tienen mayor facilidad de adaptación al cambio.

3. Disponen de un arsenal de herramientas intelectuales más amplio, que les enriquece tanto a ellos como a su entorno.

4. Sirven como puentes de unión («crosstalks intelectuales») entre grupos de trabajo muy especializados, mejorando el flujo de comunicación dentro de su entorno.

5. Presentan más eficiencia y eficacia en la finalización de los diversos procesos y objetivos marcados por el grupo de trabajo.








Fuente: ABC.es

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