Microsoft quiere llevar su nube al fondo del océano

Reveló su proyecto para construir centros de datos submarinos para mantener los servidores fríos y más cerca de las personas.

 

 

El Big Data y el almacenamiento en la nube se convirtieron en dos pilares de la industria tecnológica, donde cada vez más información sale y entra de miles de millones dispositivos móviles en todo el mundo. Eso plantea un importante desafío: mantener los servidores fríos.

 

Microsoft está experimentando con un nuevo proyecto para llevar todos esos datos bajo el mar. Esta mañana, la compañía de reveló Project Natik, una iniciativa que busca evaluar qué tan viable es construir data centers subacuáticos.

 

 

La compañía viene explorando la idea desde el 2013, y en agosto del año pasado lanzó su primer server submarino –una cápsula de acero inoxidable llamada Leona Philpot, por el popular personaje de Xbox– en la costa de California. Después de 105 días bajo el agua, Microsoft aseguró que la experiencia superó toda expectativa.

 

“Cuando empezamos a escuchar la idea, pensé: ‘Agua… electricidad, ¿por qué harías eso'”, dijo Ben Cutler, diseñador de Microsoft involucrado en Project Natik, a The New York Times. “Pero mientras más piensas en eso, te das cuenta de que realmente tiene mucho sentido”.

 

¿Cuáles son los beneficios de tener un data center submarino?

 

Según Microsoft, poner un centro de datos bajo el agua no solo ayuda a mantenerlos fríos, sino que también hay ventajas logísticas. Básicamente, permitiría acercar los datos a millones de usuarios, disminuyendo radicalmente la latencia, es decir, el tiempo que tarda en viajar un dato desde su fuente a su destino.

 

“Project Natick está enfocada en una herramienta cloud que pueda mejorar el servicio de los consumidores en áreas que están cerca de largas extensiones de agua, donde cerca del 50% de las personas viven”, explica el proyecto.

 

Además, las cápsulas submarinas pueden construirse en solo 90 días, a diferencia de los data center “terrestres” que toman cerca de dos años para empezar a funcionar. Esto brindaría una mayor capacidad de respuesta ante situaciones como catastrofes naturales o eventos como la Copa del Mundo.

 

Finalmente, los ingenieros de la firma aseguran que, en el futuro, las cápsulas podrán generar su propia energía usando turbinas acuáticas, favoreciendo así la integración ambiental de las TICs en la nueva era de la industria tecnológica.

 

 

 

 

 

Fuente: http://canal-ar.com.ar/

 

 

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